Ex-Legislador Francisco Ameglio

30 Mayo 2011

La Prensa

Panorama

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A 936 MIL 626 DÓLARES ASCIENDE el FRAUDE POR EL QUE SE ACUSA Al EXLEGISLADOR FRANCISCO AMEGLIO

Convento fue usado en timo

Los cheques del FIS eran depositados en el Banco Nacional, bajo el nombre del Monasterio de la Visitación de Santa María de Panamá.

 
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ESCENARIO. Este claustro, ubicado en Las Cumbres, fue usado como fachada para el desvío de casi un millón de dólares procedentes del extinto Fondo de Inversión Social (FIS). Al finalizar la investigación del Ministerio Público, se sostiene que sus religiosas fueron usadas para cometer el fraude. LA PRENSA/Archivo1559473
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Francisco Ameglio. LA PRENSA/Archivo
 

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Elio Núñez
elio.nunez@prensa.com

La eliminación de las partidas circuitales en el año 2002 llevó al entonces legislador panameñista Francisco Ameglio a usar el Monasterio de la Visitación de Santa María de Panamá, en Las Cumbres, para obtener casi un millón de dólares del desaparecido Fondo de Inversión Social (FIS), que luego desvió hacia fines personales y políticos.

Así consta en las conclusiones a las que llegó la fiscal primera Anticorrupción, Rosa Elvira Pinzón, tras investigar a Ameglio y a otras 18 personas por la supuesta comisión del delito de peculado.

Las conclusiones de Pinzón, contenidas en la vista fiscal del caso, fueron remitidas al Juzgado Cuarto Penal el 31 de marzo pasado, luego de ser ampliadas por órdenes del titular del despacho, Silverio Rodríguez.

Ya el 26 de septiembre de 2010, la fiscal Pinzón solicitó el llamamiento a juicio de Ameglio y del resto de los imputados, pero el juez consideró necesario que se entrevistara a las religiosas del monasterio, y en ello consistió la mayor parte de la ampliación ordenada.

Este es uno de los desfalcos contra el FIS descubiertos a comienzos de 2009 y que en conjunto suman unos 12 millones de dólares.

Al final de la investigación preliminar, las conclusiones del Ministerio Público fueron claras: a través del monasterio, Ameglio obtuvo del FIS entre 2002 y 2004 la suma de 936 mil 626 dólares que supuestamente serían destinados a obras sociales de las comunidades de su circuito, el 8-10, desde Alcalde Díaz hasta Pedregal, pero la fiscalía sostiene que no fue así.

Basado en una auditoría de la Contraloría General de la República, el Ministerio Público estableció en las sumarias que dentro de los supuestos proyectos para las comunidades de Ameglio se giraron 66 cheques a favor de 15 personas naturales y cinco sociedades anónimas.

Detalles del caso

En la vista fiscal ampliada, a la que este diario tuvo acceso, Pinzón advirtió que la mayoría de los fondos tramitados a través del monasterio fueron usados con fines distintos a los de los contratos, que eran para becas, donaciones de materiales de construcción, capacitaciones, equipo deportivo y equipamiento de comedores.

De hecho, en el expediente no consta el listado de comedores ni de los centros deportivos que se equiparon; de las personas capacitadas o beneficiadas con los materiales; ni siquiera del pago de planillas.

De acuerdo con las sumarias, Ameglio se acercó a las religiosas del monasterio a través de una asistente, Guadalupe del Carmen Alvarado, vecina de la zona, pero ya él había ayudado al claustro.

Al ser entrevistadas por la fiscalía, las religiosas aseguraron que nunca pidieron apoyo a Ameglio; que fue él y su asistente quienes se acercaron a ellas para solicitarles que fueran intermediarias en la gestión de recursos del FIS.

El pacto establecía que ellas solo firmarían los contratos y cheques de proyectos, y ellos se encargarían de la administración y manejo de los fondos.

Las religiosas detallaron que el monasterio nunca hizo ninguna carta relacionada con los proyectos y que los cheques que firmaron fueron previamente elaborados por Alvarado.

Por su parte, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, remitió una carta a la fiscalía en la que aclaró que la Iglesia católica no autorizó al monasterio para que administrara los fondos.

El destino del dinero

Según la vista fiscal ampliada, los recursos fueron desviados hacia personas naturales y sociedades.

Por ejemplo, tres cheques por 500 dólares que supuestamente serían destinados a becas para estudiantes de escasos recursos económicos, fueron designados a los tres hijos de Alvarado, que estudiaban en La Salle.

Otros cuatro cheques fueron entregados a Florimarcia Bonilla, madre de Alvarado, como salario fijo por dictar seminarios de trabajos manuales.

Varios cheques más, que supuestamente eran destinados a ayudas económicas para estudiantes, fueron usados en el pago a los asistentes de actividades políticas del circuito 8-10; mientras que cheques dirigidos a “damnificados”, terminaron como pagos de seminarios sobre violencia contra la mujer o maltrato familiar, impartidos por personas sin capacitación.

También hubo pagos por evaluaciones a estudiantes, pero la trabajadora social que supuestamente hizo dichas evaluaciones declaró a la fiscalía que nunca trabajó para el FIS y que no conoce el monasterio.

Los fondos también se destinaron al pago de la planilla de 11 personas que trabajaron para el exlegislador en su campaña de 2004, específicamente las asignadas al grupo de Miguel Valero –segundo suplente de Ameglio–, entre los que estaban el personal encargado de la publicidad y su guardaespaldas.

Exlegislador habla

Consultado sobre el resultado de las investigaciones, Ameglio dijo ayer a La Prensa que este caso “no es más que una persecución política”, en la que, a su juicio, la fiscalía, los más altos jerarcas de la Iglesia católica en Panamá y las religiosas del monasterio “han mentido”.

“Nunca antes se me había llamado para preguntar mi versión y esta es clara: yo no cometí ningún ilícito; la propia Contraloría me exoneró. Con el dinero del FIS lo que se hizo fue servirles a las comunidades. Yo no firmé cheques ni contratos ni recibí dinero alguno. En los bolsillos de Toto Ameglio no hay un real robado, porque nunca he necesitado robar para tener lo que tengo”, dijo.

Aseguró que el manejo que se dio a los recursos fue el contrario al de otros legisladores. “Nosotros nos desvinculamos del manejo del dinero y del manejo político de este. Solo gestionamos los fondos y sugeríamos los proyectos”, acotó.

Precisó que fue él quien pidió una ampliación de las sumarias, para que la fiscalía hiciera una acción exhibitoria en la sucursal del Banco Nacional de Panamá, en Las Cumbres, y pusiera de manifiesto que el obispo Dimas Cedeño y las religiosas del monasterio sí firmaron documentos avalando los proyectos. Además, para que se entrevistara a “personas que sí conocieron la verdad de los hechos”.

Sin embargo, dijo, nada de eso se hizo y ello pone de relieve la persecución en su contra. “Soy el único legislador de la lista que está dándole la cara a la justicia, porque nada tengo que esconder, a pesar de que jurídicamente todos estos hechos ya prescribieron”, dijo.

Agregó que está plenamente confiado en que todo el dinero que provino del FIS fue “bien utilizado, a pesar de que yo no tuve acción directa con la firma de los cheques ni de los contratos […] la fiscalía y los medios de comunicación han querido hacer ver que acá hubo un peculado, un peculado que nunca existió”.

En su declaración indagatoria, Ameglio responsabilizó al director del FIS en aquella época, Gabriel De Janón, por ser quien firmó los contratos, pero aunque la fiscalía inicialmente lo acusó de peculado, en la ampliación de las sumarias el Ministerio Público le retiró los cargos.

Además, negó haber trabajado con Alvarado, a quien dijo que conoció en el monasterio por sugerencia de las religiosas, y que él solo prestó sus oficinas en la Asamblea para que ella administrara los fondos.

 

Fiscal Anticorrupción sostiene que religiosas fueron ‘engañadas y utilizadas’

A criterio de la fiscal primera Anticorrupción, Rosa Elvira Pinzón, el exlegislador Francisco Ameglio “gestionó, administró y realizó las negociaciones para obtener fondos del FIS”, para lo cual usó a las religiosas del Monasterio de la Visitación de Santa María de Panamá.

Asimismo, consideró responsables a particulares y representantes legales de sociedades, que –según documentos incorporados en el expediente y declaraciones de testigos– tuvieron que ver con “la obtención, manejo y recepción de estos fondos, es decir, que coadyuvaron a la comisión del ilícito”.

Con respecto a las religiosas, la fiscal señaló que fueron “engañadas y utilizadas por personas que, con su actuar doloso, se beneficiaron de manera directa de los fondos del FIS, por lo que es absurdo atribuir su responsabilidad porque desconocían el propósito de cada uno de los proyectos, ni de los beneficiarios de estos fondos”.

Por lo anterior, la fiscal pidió el encausamiento criminal por peculado del exlegislador Francisco Ameglio; su asistente Guadalupe del Carmen Alvarado y la madre de esta, Florimarcia Bonilla.

Asimismo, para Guadalupe del Carmen Guardia, Orlando Medina, Félix Sánchez, Lincoln García, Guillermo Campos, Mauricio Sánchez, Orlando Bonilla, Maribel Crespo, Elisa Almanza, César Almanza, Jorge Alvarado, José Devandas y Benjamín Hernández, todos beneficiarios de los cheques procedentes del Fondo de Inversión Social (FIS).

Además, solicitó un sobreseimiento provisional para Roger Hermel Conte Samudio.

Elio Núñez

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