Rafael Bárcenas planifica levantar una ciudad privada en un relleno de 36 hectáreas en Amador.

La Prensa 11 julio 2011
Entrega especial: Un proyecto faraónico

Ciudad Marina y penínsulas para hacer negocios

La solicitud de Maritime City revivió el polémico capítulo de otorgamiento de concesiones y uso de fondo de mar en el país, que se pensaba había quedado sellado cuando Ricardo Martinelli derribó, a punta de mazazos, las construcciones que Jean Figali y otros empresarios habían hecho ilegalmente en propiedades del Estado en la zona de Amador. El empresario Rafael Bárcenas planifica levantar una ciudad privada en un relleno de 36 hectáreas en Amador. El MEF se opone, al tiempo que se proponen cambios a la ley de la Anati, que dejaría bajo su paraguas a Amador, un patrimonio de la nación que respalda el esquema de endeudamiento del país y es considerado por la calificación de riesgo actual.

 

 
SORPRESA. Castillero (Izq.), Duboy (centro) y Vallarino, en la reunión del pasado 29 de junio. Tomado de www.miviot.gob.pa1581602
 

Yolanda Sandoval
ysandoval@prensa.com

El viernes 15 de abril se abrió el telón que dejaría al descubierto la intención de empresarios allegados al presidente Ricardo Martinelli, de utilizar una parte de Amador con fines netamente privados.

Rafael Boli Bárcenas, junto al arquitecto Miguel López Piñeiro, convocó a un desayuno al que asistieron la secretaria ejecutiva de la Unidad de Bienes Revertidos, Liriola Pittí, y el administrador de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), Roberto Linares.

Allí, con una impresionante maqueta que hablaba por sí sola, Bárcenas explicó las interioridades de su monumental plan de inversión llamado Amador Ciudad Marina: dos penínsulas, adyacentes a la calzada, que albergarían un complejo residencial con marina, hotel, centro de convenciones y locales comerciales.

Su intención es levantar una lujosa ciudad en un relleno de 36 hectáreas en Amador y hacerse dueño del espacio público resultante. La extensión de tierra equivale a 22 centros de convenciones como el de Atlapa.

Tras la reunión con Pittí, Bárcenas encontró el primer escollo.

La propuesta de la empresa Maritime City, presidida por Mario Ernesto Bárcenas Chiari –hijo de Rafael Bárcenas– incluía la construcción de unas 16 torres, algunas hasta de 30 pisos, lo que violaría la norma de uso de suelos de Amador, que permite hacer edificaciones como máximo de 7 a 10 pisos, dependiendo del tamaño del lote en cuestión.

Al ser Amador una zona de interés turístico en donde se prohíbe la titulación de bienes, Pittí le comentó que no era posible desarrollar proyectos residenciales que luego se pondrían a la venta.

Sin embargo, en ese momento quedó pactado que le daría formal análisis a la propuesta cuando Maritime City obtuviera el permiso de uso de fondo de mar que otorga la AMP.

Bárcenas salió del encuentro convencido de que los posibles obstáculos eran fáciles de esquivar y fue así como Maritime City inició el trámite de los permisos para construir el megaproyecto y hacerse propietario de una parte de la calzada de Amador, la joya turística del Pacífico panameño.

El lunes siguiente, Bárcenas solicitó ante el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) una concesión para rellenar 368 mil metros cuadrados de lecho marino en Amador.

veinticuatro horas más tarde, corrigió su propuesta y pidió el “arrendamiento con inversión y primera opción de compra sobre el lecho marino para construir un relleno en la calzada de Amador, bahía de Panamá”.

Cambio de leyes con olor a marina

Más allá de despejarse el ambicioso plan, que incluye la ampliación a cuatro carriles de la calzada –desde la Plaza de las Banderas hasta el área de la concesión– la solicitud de Amador Ciudad Marina revivió el polémico capítulo de otorgamiento de concesiones y uso de fondo de mar en el país, que se pensaba había quedado sellado cuando Martinelli derribó, a punta de mazazos, las construcciones que ilegalmente había hecho Jean Figali en Amador.

El titular del MEF, Alberto Vallarino, contestó formalmente el 9 de junio que no era posible desarrollar el proyecto en Amador. El sustento legal fue el artículo 258 de la Constitución Nacional, en el que se indica que pertenecen al Estado y son de uso público el mar territorial y las aguas lacustres y fluviales, las playas y riberas de las mismas.

El tema hubiese quedado hasta allí si no fuera porque la Autoridad Nacional de Administración de Tierras (Anati), al mando de Alejandro Castillero, presentó 20 días después una propuesta de cambios a la recién creada ley orgánica de la entidad.

El propósito es atribuirse dentro de su potestad todos los bienes revertidos y zonas costeras, algo que podría cambiar el rumbo de la fallida solicitud de arrendamiento con opción de compra que le hizo Maritime City al MEF, y con lo cual sigue viva la idea que tiene Bárcenas de comercializar las extensiones de tierra en la mejor localidad turística de la ciudad.

De acuerdo con la propuesta de Castillero, los recursos de la Anati estarían, entre otras cosas, constituidos por el patrimonio de la Unidad de Bienes Revertidos del MEF, entidad que por ley aporta parte de los ingresos de la venta de tierras al Fondo Fiduciario para el Desarrollo, un ahorro de toda la población que nació con las privatizaciones, en la década de 1990.

El abogado Juan Carlos Henríquez, quien desde hace más de una década ha denunciado ilegalidades en la concesión de uso de fondo de mar, advierte que ninguna ley puede estar por encima de lo que dice la Constitución. “El mar es de todos”.

Bárcenas, por su parte, está convencido de que los cambios sugeridos a la ley de la Anati son la tabla de salvación de Amador Ciudad Marina, cuyo relleno sería más grande que el de Punta Pacífica, que abarca 23 hectáreas. Mucho más grande que el proyecto de renovación urbana de Curundú, que se desarrolla en 24 hectáreas.

Reconoce que no está de acuerdo en que su propuesta esté bajo el paraguas de revisión de la Unidad de Bienes Revertidos y del MEF, y está seguro que en el futuro la discusión de su proyecto quedará en manos de la Anati.

De esta forma, “parece quedar al descubierto quién está detrás de la iniciativa [de las modificaciones de Anati]…”, dijo el ministro Vallarino. (Ver recuadro).

El proyecto de Amador Ciudad Marina, tal como está concebido no solo necesitaría cambios a la ley de la Anati. También se tendrían que hacer modificaciones a la ley de uso de suelo de Amador, algo que extraoficialmente Bárcenas ha manifestado que sería fácil de lograr.

El empresario tiene un as bajo la manga. Invitó al Gobierno a que participe en su proyecto bajo el esquema de inversión público-privada, propuesta que se enmarcaría en un proyecto de ley que estaría por discutirse en la Asamblea Nacional.

Se trata del proyecto de ley que crea el régimen de asociación público-privada (APP) y bajo el que se financiaría la torre financiera.

Con este método y a diferencia del esquema tradicional de financiamiento del Estado, la empresa asumiría un rol más importante en los proyectos: financia las obras teniendo como pago un contrato multianual de prestación de servicios, asume ciertos riesgos en la construcción del proyecto y, además, sería responsable de operar el desarrollo o prestar el servicio.

La estructura ha sido ideada para que las empresas financien obras estatales y estaría por verse si, tras su aprobación, queda abierta la posibilidad de que el Estado participe en la inversión de Bárcenas.

Críticas y presiones

La negativa del MEF ha generado duras críticas respecto al criterio utilizado para el rechazo de la propuesta, aunque entidades como la AMP apoyan el proyecto.

Bárcenas considera que hay una oposición de la Unidad de Bienes Revertidos y del MEF por asuntos “personales” al más ambicioso proyecto marítimo y residencial de América Latina, tal como lo ha denominado. [Ver entrevista con Bárcenas en la próxima página].

Pittí se defiende y advierte que “los diseños de edificaciones que presentó, bajo las leyes actuales, no cumplen con los límites de altura ni con las condiciones de zonificación de Amador, que es TU3”.

“He hecho las solicitudes que tengo que hacer, pero estoy viendo cada vez más que en el caso específico de la Unidad de Bienes Revertidos, ella [Pittí] de mala fe está tratando de oponerse de una forma no sincera a mi proyecto. Y yo sé particularmente que el jefe de ella es el ministro del MEF. Eso lo sé, que ella atiende direcciones de él”.

“Esos comentarios y ataques personales del señor Bárcenas no merecen atención de mi parte. Tengo claro que un funcionario solo puede hacer lo que le permite la ley. Ya contesté formalmente como ministro la solicitud que me fuese enviada por el representante legal de la empresa promotora, Mario Bárcenas Chiari. Mi respuesta fue preparada por los asesores legales del MEF con estricto apego a la ley…”, reiteró Vallarino.

Pittí hizo énfasis en que “estamos expuestos a las presiones y a las críticas, pero como funcionarios, tenemos que actuar en apego a las leyes”.

Bárcenas insiste en que Vallarino, a diferencia de todos los que han visto el proyecto, es el único que se opone. “Todos dicen que es una belleza que cambiaría Panamá… todo el mundo me habla positivamente. El único que se ha opuesto, pero radicalmente, ha sido el ministro del MEF”.

El complejo, formado por dos rellenos en forma de “T” es calificado por Roberto Linares, administrador de la AMP, como “una belleza de proyecto”.

Con sello de aliados

Maritime City solicitó a la AMP (en fechas recientes a sus acercamientos al MEF) el uso de fondo de mar para desarrollar la marina, uno de los mayores atractivos de la obra.

Aseguran que la AMP les ha brindado toda la cooperación que necesitan, incluso, corriendo bajo sus recomendaciones las mejoras en su propuesta para “llegar a la concesión”.

Carlos Ernesto González de la Lastra, exsecretario de la AMP y experto en temas logísticos y marítimos, considera que el problema no está en obtener el uso de fondo de mar, sino pensar que por tener esa concesión se pueden apropiar de un bien que le pertenece al Estado.

“No se puede disponer de un bien del Estado de la manera que lo presentan. Es una cosa desproporcionada. Sería legalizar lo que a principio de gobierno tanto le criticaron al empresario Jean Figali, que rellenó fondo de mar sin autorización y para fines privados”.

A su juicio, con la construcción de un puerto de cruceros en Amador, la ampliación de la cinta costera y poner en marcha el museo Gehry, el Estado debería reservar la disposición de tierras o permisos de fondo de mar para obras públicas en caso que se generen nuevas necesidades.

Precisamente, estos atractivos son los que Bárcenas ve como iconos para promover sus penínsulas. Según promotores de bienes raíces, estas condiciones le darían a la ciudad marina el empuje que no tiene ninguna obra residencial en Panamá. El metro cuadrado de tierra podría venderse en $1,500, dependiendo del tamaño del lote y en el momento en el que se compre.

Queda abierta la solicitud de uso de fondo de mar que debe aprobar la junta directiva de la AMP. Este órgano lo dirige Demetrio Jimmy Papadimitriu, ministro de la Presidencia y mano derecha del mandatario Martinelli.

 

AMP no contesta solicitud del MEF

La Autoridad Marítima de Panamá (AMP) ha demostrado su apoyo al proyecto privado Amador Ciudad Marina, mientras que por un año ha guardado silencio frente a la solicitud de uso de fondo de mar hecha por la Unidad de Bienes Revertidos.

En el mes de abril, Maritime City entregó formalmente su petición para uso de fondo de mar y automáticamente se les asesoró sobre los pasos a seguir para hacer factible su petición.

Sin embargo, desde el 28 de septiembre de 2010, la Unidad de Bienes Revertidos solicitó el uso de fondo de mar para extender a cuatro carriles la calzada de Amador y construir un relleno desde la ensenada de El Chorrillo hasta la isla Flamenco, y hasta la fecha no se ha resuelto la petición.

Tras el retraso sin justificación, la Unidad de Bienes Revertidos hizo una segunda petición el 18 de abril pasado sin lograr respuesta por parte de los funcionarios.

Estos trabajos se desarrollarían como parte de una obligación contractual entre la Unidad de Bienes Revertidos con los concesionarios, quienes reclaman la ampliación de la calzada y una planta de tratamiento de aguas servidas.

Yolanda Sandoval

 

El Ejecutivo le quitaría al MEF control de islas, costas y bienes revertidos

El pasado miércoles 29 de junio, 20 días después de que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) rechazara la solicitud de arrendamiento de Maritime City S.A., la Autoridad Nacional de Administración de Tierras (Anati) entró en escena.

Ese día, en una reunión del Consejo Nacional de Tierras, el administrador de la Anati, Alejandro Castillero, presentó unas reformas a la ley orgánica de la entidad, a fin de arrogarse potestad sobre todos los bienes revertidos, territorios insulares y zonas costeras. Los tres elementos que combina la –hasta ahora­ fallida solicitud de arrendamiento con opción de compra a la que aspira Maritime City.

A esa reunión del Consejo acudieron los ministros de Vivienda, Carlos Duboy –quien preside el Consejo­, y de Economía, Alberto Vallarino, así como el viceministro de Gobierno, Luis Carles, y el director del Registro Público, Luis Barría. Los cuatro militan en el Partido Panameñista.

También concurrieron Juan Carlos Rodríguez, secretario del Ministerio de Desarrollo Agropecuario; Betzi González, de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), y Sara Sánchez, de la Autoridad de Turismo de Panamá.

Vallarino quedó estupefacto cuando Castillero leyó el primer artículo de las modificaciones, que busca incorporar a Anati todas las “funciones, potestades y prerrogativas” de la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos (antigua Autoridad de la Región Interoceánica, ARI), adscrita al MEF.

Este sería el segundo golpe al MEF, que ya perdió la Dirección General de Catastro y Bienes Patrimoniales cuando fue creada la Anati, el año pasado, a través de la Ley 59 del 8 de octubre.

Sorprendido y molesto, Vallarino interrumpió a Castillero. Le cuestionó no haberle informado antes sobre el tema. Castillero –quien se ha formado en el Gobierno bajo la atenta mirada de Ricardo Martinelli y el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu­ replicó que seguía “órdenes” del Presidente, confirmaron a La Prensa dos personas que estuvieron en la reunión.

Vallarino no se quedó a escuchar el resto de la encomienda de Castillero. Se levantó de su puesto y abandonó la reunión.

Si se hubiese quedado, se habría enterado que los cambios a la ley orgánica de Anati van más allá de acaparar los bienes revertidos.

Castillero también pretende atribuirse la función de concesionar y arrendar los bienes de uso o dominio público. Es decir, todos los bienes inscritos a nombre de la nación.

Igualmente, pretende acaparar la titulación, adjudicación, concesión, catastro, avalúo, inventario, enajenación y arrendamiento de los territorios insulares y zonas costeras.

En cuanto a los títulos de propiedad, actualmente la Autoridad puede catastrar y adjudicar cuando estén basados en derechos posesorios. La reforma propone otorgar los títulos “estén o no” basados en derechos posesorios.

El funcionario pretende asimismo dotar a la Anati de una “notaría especial” –un privilegio que no tienen otras instituciones­, para expedir escrituras de los actos en los que se disponga de bienes de la nación.

Se fija, además, un precio para las “adjudicaciones onerosas” de bienes inmuebles: mil dólares por hectárea o fracción. La ley actual señala que el Ejecutivo dicta una tabla de valores por hectárea, región y zona, para fijar los precios. El proceso se hace con ayuda de dos empresas avaluadoras seleccionadas por el Miviot, y es sometido a consulta pública. Todo eso desaparecería de un plumazo.

Al MEF también se le excluye –con la Anam­ de una “ventanilla única” para registrar y aprobar planos, de la que sí serán parte el Miviot y los ministerios de Obras Públicas y de Salud, entre otros.

Se intentó conocer la opinión de Castillero –quien se ocupó la semana pasada a defender públicamente y vía comunicado de prensa, los títulos de propiedad otorgados a los ministros Alma Cortés y Franklin Castrellón–, pero este no atendió el requerimiento de La Prensa.

Si la Asamblea –que controla el partido de Martinelli­ aprueba los cambios a la ley de la Anati, Maritime City ya no necesitará ningún permiso del MEF. Ni de Vallarino.

Mónica Palm

 

 

 

 

 

 

 

La Prensa 12 julio 2011

Entrega especial: Un proyecto faraónico

Políticos y activistas rechazan rellenos

Conflicto de intereses, falta de transparencia, ausencia de información sobre proyectos que impactarán de forma importante a la ciudad, peligro por cambio de reglas en el manejo de los bienes públicos, son algunas de las alarmas que sonaron ayer al conocerse el proyecto Maritime City. La gobernadora de la provincia de Panamá, Mayín Correa, criticó a este diario durante su programa radial matutino, calificando de falsedades los detalles sobre el relleno de 368 mil metros cuadrados en Amador. El ingeniero Carlos Ho, del MOP, negó la relación entre el proyecto y la cinta costera.

 

 

 

 

 

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DETALLE. Maqueta del proyecto que implica rellenar 368 mil metros cuadrados de fondo marino en Amador. Cortesía de Amador Ciudad Marina 1581528
 

Redacción de La Prensa
investigación@prensa.com

¿Existe una relación entre el empeño del gobierno en construir a toda prisa la tercera fase de la cinta costera y el proyecto Maritime City? Algunos políticos y activistas entrevistados por este diario parecen creerlo.

“Aquí hay una combinación de hechos, y que el pueblo panameño tiene que prestar atención, porque cuando se anunció el proyecto de la torre financiera se dijo que era privado, pero ahora el Gobierno tiene que invertir millones de dólares”, comentó la excandidata presidencial por el Partido Revolucionario Democrático (PRD) Balbina Herrera.

La política de oposición calificó el relleno marino como “la cuarta fase del proyecto de desarrollo entre cinta costera y Amador”, y sostuvo que “ahora se está empezando a conocer por qué el gobierno está imponiendo la cinta costera”.

Su copartidario y precandidato presidencial Javier Martínez Acha calificó de “curiosa” la coincidencia entre la tercera fase de la cinta costera y el relleno marino que se pretende construir en la calzada de Amador.

“Definitivamente que hay un beneficio sustancial recíproco entre ambos proyectos. La inversión que el Gobierno hará en la tercera fase de la cinta costera potencia y valoriza sustancialmente el relleno marino” agregó Martínez Acha.

Para el presidente del también opositor Partido Popular, Milton Henríquez, la relación incluso va más allá de la cinta costera. “Te vas dando cuenta de que las cosas que han estado haciendo forman parte del deseo de Ricardo Martinelli de apropiarse del país”, recordando el momento en que el mandatario llegó mazo en mano a apropiarse del relleno de Jean Figali.

“El tema no se limita a si la ley permite o no que se haga un desarrollo privado sobre lecho marino, sino que, además, el proyecto es presentado por un alto funcionario del Estado [directivo del Canal], que además tiene un hijo en otro alto cargo del gobierno [Aeronáutica Civil] y que, además fue, según ha dicho, donante del presidente de la República. Aquí hay un evidente conflicto de interés”, añadió Henríquez.

Similar opinión tiene la presidenta ejecutiva del capítulo panameño de Transparencia Internacional, Angélica Maytín Justiniani. “El proyecto de ciudad marítima viola preceptos de la Constitución y de leyes que fueron producto de consensos nacionales, como la Ley de Usos de Suelos. Ahora, de manera discrecional, quieren torcer la ley y hacerla a su medida para beneficiar a sus amigos y, seguramente, donantes de la campaña electoral”, comentó la activista de la sociedad civil.

“Por lo visto, el actual gobierno (y los anteriores también) aplican el criterio de que para sus amigos todo, y para sus enemigos la ley…”, añadió Maytín Justiniani.

Otro precandidato presidencial por el PRD, Anel Bolo Flores, apuntó que este relleno marino levanta suspicacias y vaticinó que será rechazado por la población.

“Llama la atención que siempre son muy allegados al gobierno los que pretenden desarrollar este tipo de proyectos que representan un gran negocio para algunos”, sostuvo Flores.

“Lo que mal empieza, mal acaba. La noticia de La Prensa demuestra que el Presidente y el gobierno le estaban mintiendo al pueblo panameño”, denunció Juan Carlos Navarro, otro aspirante a la candidatura presidencial por el PRD.

Navarro agregó que “con esta impactante información ha quedado claro que le han mentido al pueblo, pues lo que se impulsa es un desarrollo inmobiliario comercial particular, y no el interés social de San Felipe, Santa Ana y El Chorrillo, como lo ha intentado vender el gobierno”.

Otro precandidato presidencial del PRD, Laurentino Cortizo, recordó que Amador es una zona de interés turístico. “El manejo de este tema refleja la falta de coordinación y conflictos entre funcionarios de un mismo gobierno”, afirmó.

Al respecto, el activista del Casco Antiguo Azael Barrera comentó que “los sectores poderosos del país quieren un relleno en el área de Amador, y de allí la razón por la que el Gobierno quiere una tercera fase en la cinta costera”.

Licitación y consulta

Los perredistas Martínez Acha y Flores, así como el fundador el partido Molirena Guillermo Quijano, aludieron en su reacción a la noticia de los rellenos de Amador al tema de la licitación.

“¿Por qué este proyecto no es llevado a una licitación para garantizar mayor transparencia… se daría esta concesión a alguien que no sea de la simpatía del Gobierno?”, se preguntó Martínez Acha.

Quijano, por su parte, considera que un proyecto como este debe manejarse con transparencia a través de un acto de licitación pública. “Se deben establecer los requisitos indispensables de especificaciones técnicas en el pliego de cargos y la experiencia de los consorcios… Si se incluyen apartamentos y viviendas, en el proceso debe participar el Ministerio de Vivienda para analizar y decidir si debe permitirse o no ese tipo de estructuras en el área”, agregó.

Al respecto, Flores comentó que el relleno marino debe ser sometido al escrutinio público, “porque, obviamente, cambiará la fisonomía de la ciudad y podría alterar la vida de los ciudadanos… si van a dar concesiones de fondo de mar, deben ser licitadas con transparencia y se debe cumplir con la consulta ciudadana y todas las instancias relacionadas con el tema”.

Desde la sociedad civil, la arquitecta y presidenta de la Alianza pro Ciudad, Magela Cabrera, hizo también alusión a la falta de transparencia que rodea el proyecto y su relación con la construcción de la cinta costera.

“El gobierno, de forma sistemática, ha dado información contradictoria con respecto a los planes de construcción de la cinta costera. El artículo 43 de la Constitución establece el derecho de los ciudadanos a tener acceso a información de interés colectivo, particularmente con respecto al uso de tierra pública. No ha habido consulta pública (según el capítulo VIII de la reglamentación de la Ley 6 sobre ordenamiento territorial)… Las autoridades urbanísticas (Miviot, Municipio ) tienen la obligación de garantizar el uso, integridad y conservación del espacio público, lo que incluye poner en valor los componentes del patrimonio histórico, cultural y natural”, comentó.

Cabrera también aludió al tema de los costos y beneficios para la ciudad: “Los propietarios de tierras en la zona de influencia de grandes proyectos urbanos, como por ejemplo la cinta costera y el Metro, deben pagar un impuesto por valorización, devolviendo así a la ciudad parte de la plusvalía obtenida…. De hacerse un desarrollo inmobiliario privado, ¿pagarían al ser beneficiados por la construcción de la tercera fase de la cinta costera y los rellenos?”.

Las alarmas

Para el analista político José I. Blandón, el relleno de Amador “viola claros preceptos constitucionales”.

Blandón agregó que “lo más preocupante es que este proyecto sería una competencia para la Autoridad Nacional de Autopista, que comprará los corredores sur y norte, ya que una parte del repago de la deuda se hará con los rellenos de la ampliación del Corredor Sur”.

Por su parte, el expresidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, Adolfo Linares, aplaudió la posición del ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino, al negar la autorización para hacer el relleno en Amador.

“Por mandato constitucional, artículo 258, el mar territorial y demás aguas lacustres y fluviales, así como las playas y riberas son de ‘uso público y, por consiguiente, no pueden ser objeto de apropiación privada’…. los rellenos que se hicieran sobre fondo de mar deben ser para uso público (parques, áreas verdes) o para realizar obras estatales de infraestructura (carreteras, puentes), pero no pueden venderse para un desarrollo privado, por más bonito y ambicioso que sea el proyecto”, añadió Linares.

El también abogado agregó que “desde un punto de vista institucional y de seguridad jurídica, sería muy grave, y un peligroso precedente, que se pretenda modificar una ley –la de Anati– para lograr que un funcionario más afín a un proyecto privado, si es que es el caso, dé una aprobación que ya el MEF negó fundamentado correctamente en la Constitución y la ley”.

En el mismo sentido, el presidente del Colegio de Abogados, Rubén Elías Rodríguez, comentó que “el gobierno se distingue por estas acciones, que no contribuyen a la seguridad jurídica del país. Además, manda un mensaje de que se cambian las leyes cada vez que un mandatario quiere. Si no se hacen los correctivos, todo esto podría desencadenar en una crisis institucional”.

El constitucionalista y defensor de derechos humanos Miguel Antonio Bernal reaccionó diciendo que “el gobierno tiene un doble discurso: por un lado criticó a Jean Figali por sus rellenos y ahora quiere hacer lo mismo. Esto solo es la punta del iceberg en los escándalos en los que está involucrado el gobierno. El presidente, Ricardo Martinelli, está manejando esto como un negocio”.

Por su parte, el arquitecto urbanista Álvaro Uribe se mostró en desacuerdo con el proyecto. “Creo que en vez de estar rellenando en torno a un centro ya congestionado, deberíamos buscar espacios existentes desintegrados e incorporarlos a la ciudad mediante la creación de nuevas centralidades (nodos). ¿Se nos olvidó el área del Canal? Amador es un rompeolas, dejémoslo así y pensemos más en el resto del área revertida que, con el transporte colectivo, son nuestras soluciones para la ciudad del futuro”, afirmó Uribe.

“Amador no aguanta un relleno más. El cambio de las corrientes marinas que causan estos rellenos está afectando estructuras en ese lugar, y las autoridades nacionales no hacen las evaluaciones previas al respecto. Me parece una irresponsabilidad ambiental que se piense en rellenos, sin pensar primero en el ambiente”, fue la reacción de la ambientalista Raisa Banfield.

Otras reacciones

Carlos Ho, del Ministerio de Obras Públicas (MOP), aseguró ayer que el proyecto Maritime City en Amador, nada tiene que ver con la tercera fase de la cinta costera; mientras que la gobernadora de Panamá, Mayín Correa, atacó a este diario asegurando que lo publicado era falso.

Por su parte, el presidente de la Asociación Panameña de Ingenieros y Arquitectos, Julio Rovi, calificó como “positivo el desarrollo de Amador siempre y cuando se cumplan las normas y leyes del país”.

Fue imposible obtener una reacción de Apede y de la Cámara de Comercio.

(Con información de Lina Vega Abad, Santiago Cumbrera, Ereida Prieto-Barreiro y Ohigginis Arcia).

 

Corredores, cintas costeras, rellenos marinos y fallos contradictorios

La petición para arrendar, invertir y tener la primera opción de compra de unos rellenos que la empresa Maritime City, S.A. pretende hacer en lo que un día fue la joya más valiosa de las llamadas áreas revertidas, pone en la agenda pública el debate constitucional sobre la utilización de bienes de dominio público para fines privados.

Las islas artificiales que hoy crecen frente a Punta Pacífica y que serán un desarrollo privado sin espacio público, son parte del pago a la empresa mexicana ICA por la construcción del Corredor Sur.

Estos rellenos sobre el lecho marino se hicieron gracias a uno de esos bruscos giros jurisprudenciales propios de nuestra Corte Suprema de Justicia.

En 2004, un fallo de la Corte puso momentáneamente freno a los planes inmobiliarios de ICA sobre los terrenos que se ganarían al mar, al determinar que “si el Estado permite que los rellenos que se hagan sobre bienes de dominio público sean propiedad privada, estará perdiendo parte del patrimonio y de los elementos constitutivos del Estado como lo es el mar territorial, las playas y el lecho marino”.

Solo dos años después, el 11 de diciembre de 2006, la Corte cambió de parecer a pesar de que sus fallos son finales, definitivos y obligatorios. “Una vez creado el relleno, se crea un bien de dominio público que puede permanecer con tal carácter o bien, a través de una decisión del Estado por medio de un acto administrativo, puede ser desafectado y entonces pasar a ser un bien susceptible a ser vendido a un particular”, fue la opinión que, en contrario, emitieron Alberto Cigarruista, Winston Spadafora, Aníbal Salas y José Troyano, más dos nuevos magistrados que no participaron de la primera decisión: Harley Mitchell y Roberto González. Los exmagistrados Adán Arnulfo Arjona, Esmeralda de Troitiño y el actual magistrado Víctor Benavides salvaron su voto.

Un año más tarde –el 22 de junio de 2007– otro fallo de la Corte amplió las fórmulas para la llamada desafectación de un bien de dominio público, de manera que no fuera solo una prerrogativa del Órgano Ejecutivo por conducto del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El ponente: Alberto Cigarruista.

“No existe una sola forma de desafectar bienes de dominio público, sino más de una”, declara el extraño fallo que tenía como objeto de análisis constitucional una norma ya derogada. El absurdo jurídico fue objetado por los ya citados exmagistrados Arjona y de Troitiño.

Por el momento, el MEF ha negado la petición de Maritime City utilizando los clásicos argumentos de que la desafectación de los bienes de dominio público –su conversión en bienes que pueden ser puestos a disposición de particulares– tiene carácter excepcional, con el objetivo de que cumplan una función social o sean utilizados para beneficio de la colectividad.

Lo cierto es que el artícu-lo 258 de la Constitución es claro al determinar que el lecho y el subsuelo del mar territorial “pertenecen al Estado, son de uso público y, por consiguiente, no pueden ser objeto de apropiación privada…”.

Y mientras el promotor de Amador Ciudad Marina, Rafael Bárcenas, enfrenta la oposición del MEF, habla claramente de la relación entre su proyecto y la cinta costera. “Sería una belleza [la cinta costera]. El que viva ahí [en su proyecto en Amador] en tres minutos llegaría a Panamá”, comentó.

LINA VEGA ABAD              

 

 Carlos Ho  Carlos Ho

 

rafael bárcenas Rafael Bárcenas

 

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