Lotería Nacional de Beneficiencia (LNB), Gordito del Zodiaco

20 ene 2013  laestrella.com.pa | Impreso | Nacional

EL FANTASMA DEL GORDITO

La increíble historia del flamante millonario

LUIS G. MARTÍNEZ

lumartinez@laestrella.com.pa

El Gordito del Zodíaco de 2012 terminó en las manos de un solo ganador. Sin embargo, pasaron once días en los que no se supo nada sobre el destino del premio. Entonces, ¿qué pasó?

 Mayin loteria
SUERTE. La gobernadora de la provincia de Panamá, Mayín Correa (de gafas oscuras), suele presidir la revelación de las balotas de marfil durante el sorteo. En el millonario vistió de color verde, que atrae la prosperidad. Foto: Cortesía | Lotería Nacional de Beneficencia
·

·

·

·

·

·

·

2013-01-20 — 12:00:00 AMEsta historia comienza hace pocas semanas. El 28 de diciembre de 2012. En todo el mundo es el Día de los Santos Inocentes. En Panamá, paradójicamente, ese día jugó el sorteo del Gordito de la Lotería Nacional de Beneficiencia (LNB), el mayor premio que otorgan los juegos de azar en el país.

El sorteo, como siempre, comenzó entre la algarabía de unos 300 panameños reunidos en la Plaza Víctor Julio Gutierrez: todos ellos, convencidos de que la fortuna estaba a punto de tocarles la puerta. Es la fuerza de la confianza —o del día de los inocentes—: creían que con dos dólares podían conseguir un millón. Razón suficiente para aguantar el calor seco que trae el verano esperando ligar los cuatro números del primer premio, el número de serie y el número de folio. Nadie sabe todavía que este sorteo tomará un rumbo inesperado, haciendo millonario a un hombre que a ciencia cierta, nadie sabe si existe.

3343

En el centro del escenario estaba el foco de atención con todos: la gobernadora de Panamá, Mayín Correa, ataviada de color verde para invocar a la prosperidad; Roberto Barría Stanziola, secretario general de la LNB, representando a la dirigencia de la institución; y María Muñóz, la niña de ocho años de edad que tenía la misión más delicada: tomar una a una las balotas dentro del ánfora de metal para mostrar los resultados: tres televisoras nacionales transmitían en vivo. Los noticieros de Telemetro, TVN y Nex TV daban paso a lo que el resto del país esperaba conocer desde sus casas, lugares de trabajo, oficinas públicas e incluso, cantinas.

Impacientes, los presentes estaban sentados y se aferraban a sus billetes de lotería y los frotaban como la estampa de su santo predilecto de oración. Unos apilados a un costado de la tarima donde sucede el show, otros recibiendo bolsas de pastillas y burundanga que regalaba una Feria de Alimentos que patrocinaba el Instituto de Mercadeo Agropecuario y la LNB.

A poco del inicio comenzaron los problemas. La Gobernadora de Panamá, quien no tenía la fuerza suficiente para la primera balota, debió recurrir de inmediato al ‘departamento’ de pinza mecánica para abrir la primera cifra de marfil: ‘TRES-D’ —la letra no interfiere en el resultado—. Barría Stanziola miraba atento y secreteaba algún que otro comentario con la gobernadora. Para adelante, para atrás. Ya revueltas las bolitas, Mayín no necesito el apoyo de la pinza y pudo leer la siguiente sorteada: ‘CUATRO-D’.

El nerviosismo aumentaba. Sólo algunos seguían vivos a la espera del Gordito. La mayoría ya había olvidado el sueño del millón para refugiarse en los planes de las cenas de fin de año. Muchos que soñaban con el jamón, deberán contentarse con el pollo.

La Gobernadora no encontraba la ranura para abrir la tercera balota. Barría Stanziola con mejores ojos le indicó el mejor agarre y ella decidió por sus medios abrirla con las fuerzas que le quedaban: ‘TRES-B’, se escuchó ante el murmullo general: ya parece una tendencia comentan algunos. Otros hablaban de la maldición de los 3.

Finalmente llegó el momento que todos esperaban. Mayín se lanzó a abrir el número definitorio. Hacía tanta fuerza que parecía que podía no abrir, sino romper la balota. Le cuesta, le cuesta mucho. Parece decepcionada, toma impulso y finalmente logra abrirla sin privarse de imprimir en su cara un gesto de incredulidad: ‘TRES-A’, otro 3.

En los últimos dos sorteos al gordito millonario, el número tres había aparecido en tres ocasiones, de ocho posibles. Con este sorteo, ese número ya sumaba seis apariciones.

Se añadía otro tres: el de la serie. Finalmente el número de folio lo revelan y vuela el confeti, es el 16. Pero, la ansiedad no deja de crecer: ¿hay ganadores o no?.

NACEN LAS DUDAS

Por lo general, la experiencia dicta que luego del sorteo, inmediatamente, se anuncia si hay un ganador o no hay ningún ganador. A pesar de la sorpresa general, el acto se dio por terminado sin que las autoridades anunciaran el destino final del Gordito.

Mucha decepción en aquella plaza y seguramente en el resto del país. No solo por enfrentar nuevamente el sabor de la derrota, sino también por la falta de definición que deja a todo el mundo sin saber qué pensar.

Pero no eran horas de reflexión: venían los sorteos de los otros dos premios de dos números cada uno y tampoco hicieron el anuncio. La gente recogió sus bolsas de pastillas, se sacudió el confeti y se regresaron a sus rutinas. El millón del gordito quedaba así en un limbo. Once días pasaron en los que nadie supo si había ganado alguien o no. Inédito. Sin embargo, tampoco se prestó mucha atención ya que las fiestas de fin de año y los escándalos ligados a Financial Pacific acaparaban la vida de los apostadores y de los medios. Hasta que finalmente las redacciones de los periódicos recibieron un comunicado de prensa absolutamente inusual: Yaquelin Poveda, relacionista público de la LNB informó de la existencia de un ‘feliz afortunado’ el martes 8 de enero.

Allí no sólo se daba a conocer la existencia de un ganador sino que además se narraban distintas escenas. Copiamos textual: ‘Un choque motivó la compra (del billete ganador). Efectivamente, unos días antes de adquirir el billete, su viejito Volkswagen, cuya placa termina en 33, había sido chocado frente a una tienda donde hacía compras para la familia; se lamentó, pues sólo las lámpara del auto costaban unos 200 dólares, y no contaba con ese dinero para comprarlas, y mucho menos para reparar el auto, lo que le motivó poner su esperanza en el Gordito del Zodiaco Millonario, a ver si ganaba algo para arreglar su carro’.

La gacetilla es inusual porque, llamativamente, está repleta de recursos literarios y narraciones de datos de color y precisiones que por lo general no forman parte de una minuta extendida por un departamento de relaciones públicas del Estado panameño.

Fue entonces que La Estrella salió a buscar al ganador. Empezando por la Plaza 5 de Mayo, donde se había vendido el billete ganador según la nota de prensa de la LNB. Sin embargo, silencio. Nadie sabía nada.

‘¿Que se vendió aquí? ¿Me está vacilando?’ pregunta entre risas una señora que inmediatamente llama a otra: ‘Ven, aquí hay un periodista que dice que se vendió aquí el Gordito? ¿Tú sabes algo?’. Un señor se acerca y dice que no. Ninguno de los billeteros sabían del colega que había vendido el preciado ticket.

Las reacciones son dispares: ‘Ni uno solo viene a agradecer cuando vendemos un billete ganador’, a lo que otro confiensa que sí le suelen agradecer: ‘con todos los años que tengo vendiendo billetes acá, claro que he vendido ganadores; algunos vienen y dan algo y otros pasan y dicen ‘¡ey, me diste suerte, gracias!’’.

Pero ninguno sabía del otrora afortunado vendedor. ‘Ojalá haga bien con ese dinero, porque muchos se lo gastan en guaro y uno tiene que comer todos los días’, dice una señora mientras atendía unas 4 personas a la vez al inicio de la Central.

Ya luego, en la sede principal de la LNB, ese mismo día —jueves 10 de enero—, sin previa cita, funcionarios del departamento de RRHH de la institución concedieron amablemente a La Estrella un video en el que aparece el suertudo ganador —de espaldas— recibiendo el cheque, junto a otro informe con algunos datos de este ‘supuesto’ ganador. Entre estos datos no se cuenta su nombre.

EL CHEQUE

El ganador, por lo que se puede confirmar en el video, es un hombre de espaldas anchas y nuca rapada. Esta es la única prueba del pago. En las imágenes aparecen tres personas: Héctor Quintero, subdirector de finanzas de la LNB; Jaime Arosemena, sub director general de la LNB y el ganador.

En treinta segundos, lo que dura el video institucional, una voz en off comenta ‘la bondad’ de la LNB al premiar a un ‘humilde panameño’ y se ve al ganador de espaldas, sentado al lado de Quintero, ambos de frente a Arosemena.

El ganador, con un suéter tipo polo de franjas gruesas de colores y gorra oscura, llevaba una pulsera de metal en la mano derecha y un reloj de agujas en la izquierda. Se levanta a medias de su asiento, estirando su cuerpo hacia Arosemena, quien le extiende el jugoso cheque junto a los documentos relacionados al premio. Con la otra mano —la derecha— busca la de su interlocutor y la estrecha, pactando el momento que, asumimos, debe ser de felicidad. Sin embargo, Quintero definió la actitud del ganador a lo largo del proceso como ‘fría y calculadora’. En el momento en que el hombre recibe un millón de dólares, la verdad, no se le mueve un pelo.

Esa misma tarde, el noticiero estelar de Nex TV, publicó la historia del ganador, avalando la información otorgada por la institución de beneficiencia.

Lo que nadie podía imaginar entonces es que detrás de este pago se esconde trasfondo desconocido. No se pierda mañana, la segunda entrega.

PERIODISTA

 

 

 

21 ene 2013

laestrella.com.pa | Impreso | Nacional

GORDITO DEL ZODÍACO

Los defectos del cheque millonario de la Lotería

LUIS GUILLERMO MARTÍNEZ

lumartinez@laestrella.com.pa

El documento fue firmado por autoridades que estarían impedidas. Nueva contradicción: no se sabe si se vendió en Río Abajo o en la 5 de Mayo.

2013-01-21 — 12:00:00 AMPANAMÁ. El cheque que la Lotería Nacional de Beneficencia (LNB) entregó al ganador del sorteo millonario del ‘Gordito del Zodíaco’, tiene varias fallas que deben ser aclaradas.

Dicho pago, de un millón de dólares, corresponde al sorteo realizado el pasado viernes 28 de diciembre, en donde un panameño se llevó el premio.

Los motivos para la presunción fueron expuestos en la crónica ‘La increíble historia del flamante millonario’, publicada ayer domingo en La Estrella, en donde se expone la sospechosa demora -de 11 días – que tuvo la LNB para revelar al ganador quien, que de igual forma, se mantuvo en anonimato. La transparencia en este tipo de situaciones marca la pericia de la administración de la entidad. Cuando las cosas no son claras, el deber de los periodistas, es dudar.

Y NO ESTÁN CLARAS

El cheque, cuyos cargos de los firmantes aparecen impresos, no corresponden a quienes debían haber emitido tales rúbricas: el renglón señalado como Director General, no pertenece a la firma de Sergio González Ruíz, director general de la LNB y presidente del partido político Molirena, otrora tolda oficialista. En su lugar estaba la firma de Jaime Eduardo Arosemena Cárdenas, que de acuerdo al Artículo 25 del Orgánico de la LNB, se establece que entre las funciones de un subdirector general, se encuentra ‘reemplazar al Director General en sus faltas temporales o accidentales’. Sin embargo, entra en acción otro artículo que deja por fuera a Arosemena de la posibilidad de estampar su rúbrica en el documento entregado al nuevo rico: El Código Fiscal -tanto el de 1956 como el actualizado en 2011- establece en el artículo 1088, del capítulo IV que refiere a los empleados y Agentes de Manejo, que ‘es preciso que gocen de buena reputación, no haber sido condenado a pena corporal por delitos de falsedad o contra la propiedad, no haber sido calificado por sentencia ejecutoriada como quebrado fraudulento o culpable y no ser deudor moroso del Tesoro’.

No obstante, Arosemena Cárdenas recibió un ‘recurso de casación interpuesto dentro del incidente de prescripción de la acción penal en el proceso seguido a Patricia Penélope Pinzón y Jaime Eduardo Arosemena Cárdenas, sindicados por delito contra el patrimonio y la fe pública en perjuicio de Computación Monrenca, S. A. ’ de acuerdo a documentos a los que tuvo acceso La Estrella. Es decir, quien firmó el millón de dólares del Gordito estaría impedido por la ley para hacerlo.

Otro detalle a resaltar de este cheque es que el premio que destacaron los relacionistas públicos de esta institución era por un millón cuatro mil dólares. El excedente de los 4 mil dólares corresponde a ‘cada pedacito de los billetes favorecidos con los cuatro números del primer premio’, de acuerdo a una nota extendida por ellos en la que explican el detalle.

Sin embargo, el cheque mostrado en la nota de prensa y adjuntado en este artículo indica que el premio es de 1 millón de dólares exactos. La transparencia, sigue brillando por su ausencia.

CONTRADICCIONES OFICIALES

Por otro lado, las contradicciones por parte de la LNB continúan llegando: en la nota de prensa que llegó a la redacción de este diario el día martes 8 de enero de 2013 -11 días después del sorteo, se había informado que ‘el humilde funcionario público’, como así describieron al ganador en la minuta institucional, había comprado el billete ‘en uno de los puestos de venta de la Plaza 5 de Mayo’.

Sin embargo, en la reacción a la crónica publicada ayer en este impreso, Sergio González Ruiz, destacó que el billete ganador había sido comprado ‘al señor Julio Morán, cuya libreta era la No. 58236 el cual compró una extra en una agencia de Río Abajo, y ganado por un ciudadano panameño’.

RESPUESTA AUSENTE

En los primeros contactos la LNB no tuvo problemas en entregar el video del cheque y las gacetillas que explicaban la versión oficial de esta historia, sin embargo, cuando empezaron las preguntas menos cómodas se terminaron las respuestas. Ni desde la oficina de prensa, ni del celular de Sergio González Ruiz, atendiendo los requerimientos de este periódico, ligados a la información relativa del cheque y a los once días en los que el Gordito estuvo en el limbo.

Desde el lunes de la semana pasada, La Estrella intentó obtener una respuesta en reiteradas ocasiones por parte de la LNB en la que se explicara la información requerida por este diario (nombre del ganador, nombre de quienes firmaban el cheque y los días que había ido el ganador a hacer la diligencia en la sede principal de la institución), sin embargo, ninguna respuesta fue ofrecida.

Una fuente directa de una de las televisoras que transmiten el sorteo, cuyo nombre pidió no ser revelado, informó a La Estrella que el subdirector general de la Lotería Nacional de Beneficencia (LNB), Jaime Eduardo Arosemena Cárdenas, junto con un representante de la Asociación de Billeteros de la LNB, se habían apersonado a la Zona de la Rumba en Amador, Panamá, en donde había sido el sorteo de ayer domingo, 20 de enero, para desmeritar la publicación y para pedir a los anclas televisivos que dijeran que el billete ganador había salido de un vendedor de Río Abajo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *