El Testamento de Wilson Lucom

 

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La Prensa, Panamá, lunes 26 de noviembre de 2007

HERENCIA. parte del legado incluye la histórica hacienda santa mónica, en la provincia de coclé.

Millonario deja su fortuna a los pobres

Wilson Lucom murió en 2006. En su testamento dejó unos 50 millones de dólares para los pobres.

El regalo del millonario está congelado en la justicia: se lo disputan su viuda y el albacea del testamento.

LA PRENSA
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FINAL. El testamento de Lucom se modificó en dos oportunidades. La última fue el 3 de febrero de 2006.946531
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Santiago Fascetto
sfascetto@prensa.com

Wilson Lucom era un agrio.

Un millonario agrio que al morir sorprendió a propios y extraños: en su testamento entregó su fortuna a los niños pobres de Panamá. ¿La cifra del regalo? Unos 50 millones de dólares.

Pero el dinero de Lucom, quien falleció a los 88 años el 2 de junio de 2006, aún no alimentó a ningún niño con hambre. Una batalla legal congeló el testamento.

La viuda de Lucom, Hilda Piza (de 84 años y con una grave enfermedad), reclamó ante la justicia la anulación de la herencia. “Es mentira que Lucom le haya querido dar 50 millones a los pobres”, aseguró Melinda de Morrice, hija de Hilda con su primer esposo, Gilberto Arias.

Según los hijos de la viuda –quien no tuvo descendencia con Lucom–, la ofrenda a los pobres es un invento de un grupo de amigos que busca quedarse con el dinero. Y, para ellos, el “cabecilla” de la banda es Richard Lehman, amigo y abogado de Lucom.

Los dardos contra Lehman –quien ejerce en Florida (Estados Unidos)– no son casuales: él fue designado albacea del testamento. “Desde el momento en que asumí esa responsabilidad, soy el único que ha tenido el poder para defender esta fortuna para los niños necesitados de Panamá”, dijo.

“La familia Arias está tratando de anular el testamento para que todo el regalo hermoso para Panamá quede en manos de la familia”, agregó.

FINCA HISTÓRICA

El dinero para financiar la ayuda social, según el testamento, saldrá de la venta de varias propiedades que tenía Lucom en Panamá y Estados Unidos. La más valiosa esconde parte de la historia de Panamá: hacienda Santa Mónica, de 2 mil 800 hectáreas.

La finca se extiende por la carretera Interamericana desde Río Hato hasta Juan Hombrón, en el distrito de Antón (Coclé). Lucom le compró la tierra a los Arias cuando se radicó en Panamá.

Según sus amigos, la familia Arias entregó la propiedad en hipoteca y el dinero de Lucom permitió que los bancos acreedores no se quedaran con la tierra.

En el testamento, Lucom no identificó las entidades benéficas que se encargarán de distribuir el dinero de la herencia. Solo pide que se busque “un área donde existan escuelas de niños que no tienen alimentos para su almuerzo y que carezcan de las necesidades usuales”. La fortuna, por otro lado, será administrada por la Fundación Wilson Lucom Trust Fund.

Aparte de la hacienda Santa Mónica, son parte del fideicomiso las tierras que Lucom tenía en Palm Desert (California), Okkechobee (Florida) y otro apartamento en Panamá.

HISTORIA CON LOS GRINGOS

Lucom sabía dar golpes de efecto. Trabajó varios años en el Departamento de Estado estadounidense como asesor de Edward Stettinius, secretario de Estado de Franklin Roosevelt y su sucesor, Harry Truman. “Él participó en la conferencia de San Francisco de 1945 que creó Naciones Unidas”, comentó un amigo, que prefirió el anonimato.

Por aquella época, la obsesión de Lucom no eran los niños pobres, sino el avance del comunismo en el mundo. “Era republicano, bien tirado hacia la derecha”, reconoció otro amigo. Su odio hacia las ideas que lanzó al mundo Karl Marx lo llevó a financiar una publicación en español –Chile La Verdad– contra el presidente socialista de Chile, Salvador Allende. Y, en 1967, a organizar en Estados Unidos el Congreso Anticomunista.

Según uno de sus compañeros, Lucom le confesó que trabajó para la CIA.

CAMINO A LA FORTUNA

Chuck, como le decían sus conocidos, no nació millonario. Pero sabía moverse entre las personas de clase alta. “Él decía que para hacer dinero había que estar con gente de dinero”, contó un viejo amigo. Y, para cumplir con su máxima, Lucom dejó en 1954 la fría burocracia de Washington y se trasladó a Palm Beach.

Entre dólares, se casó con Virginia Willys, hija del fundador de la marca Jeep. Locum no tuvo hijos con ella, pero adoptó como propia a una hija de su esposa: Isabel María Clark.

Tras la muerte de Virginia, Lucom conoció y luego se casó con Hilda Piza en 1982.

En 1995 Lucom dejó Palm Beach y se mudó al istmo, del que nunca más se fue. “Era un enamorado de Panamá”, contó un conocido. Su semana la dividía entre comidas con sus amistades en el hotel Continental y las “panzadas” de guacho en el Mercado del Marisco.

Su único “pecado”, quizá, haya sido promover la permanencia de Estados Unidos en Panamá: quería que se queden para controlar la seguridad del Canal. “Era un canalla, pero uno de los buenos”, dijo un incondicional.

LA BATALLA FINAL

Lucom, según sus amigos, no se llevaba bien con los hijos de Hilda. Y por eso, arriesgan, no le dejó la fortuna a su esposa. Gilberto Arias lo negó: “Nosotros queríamos a Chuck [Lucom]”, dijo en diálogo con este diario. Arias insiste en que detrás de la herencia a los pobres está la mano negra de Lehman. Dijo, entre otras cosas, que él se juramentó como albacea sin notificar a nadie.

El abogado de los Arias, Héctor Infante, presentó cinco denuncias en su contra. Según la familia de la viuda, Lehman gastó un millón de dólares de la herencia de Lucom sin autorización. Además, lo acusan de firmar un pagaré a su favor por 350 mil dólares y otros desfalcos más, todos relacionados con el legado.

LA DANZA DE LA FORTUNA

En otros terrenos, aparte del judicial, se enfrentó la familia de Hilda con Lehman. Según Gilberto Arias, el albacea y administrador del legado de Lucom le ofreció 10 millones de dólares para que desista de la demanda judicial contra el testamento. Incluso, Infante tiene en su poder una carta en la que Lehman se refiere a la fortuna como “un pastel tan grande que puede tomar en consideración el sentimiento y los derechos de todos”.

Del otro lado del mostrador, el cuento es diferente. Lehman aseguró que le ofrecieron un soborno de 3 millones de dólares para que “vendiera” su obligación fiduciaria.

Casi un año antes de morir, Lucom compró su pasaje al paraíso sin pensar en la sordidez de la tierra. En junio de 2005 redactó su testamento y le entregó la mayor parte de su fortuna a los niños pobres. “Tengo una cuenta pendiente con Dios”, le dijo por esa época a un amigo. Ahora, la Corte deberá decidir si ratifica el testamento, que ya ha sido validado por dos tribunales inferiores.

Recién ahí se sabrá el destino del dinero. Y si Lucom, al fin, salda su cuenta pendiente.

Lucom incluyó en el testamento a amigos, empleados y familiares

Aparte de la herencia millonaria para “alimentar a los niños con necesidades en Panamá”, Wilson Lucom repartió su herencia entre su viuda, hijastros, amigos y empleados.

A su esposa le dejó una pensión de por vida de 240 mil dólares por año, aparte del apartamento que compartían en Punta Paitilla.

A María Clark (hija de su primera esposa, Virginia Willys, de quien recibió gran parte de su fortuna) le dejó 200 mil dólares anuales. Otro millón de dólares repartió por única vez entre los otros hijos de la heredera de la fortuna Jeep.

La Clínica Mayo –ubicada en Minnessota, Estados Unidos– también ingresó a su testamento: le dejó un millón de dólares para contribuir a las investigaciones urológicas.

A los hijos de Hilda con Gilberto Arias les regaló 450 mil dólares por única vez.

Su herencia incluyó, además, a sus empleados: a su chofer Israel Tejada le dejó una casa en San Miguelito y un carro. A su secretaria, Andrea Ospina, le reservó 10 mil dólares.

Al albacea estadounidense del testamento, Richard Lehamn, le entregó un sueldo anual de 60 mil dólares. Aparte de recibir al ejecutar el testamento 50 mil dólares. “Si Lehman llega a las 300 horas de trabajo en la ejecución de este testamento, entonces deberá recibir el pago por la tarifa de sus honorarios regulares”, aclara el escrito.

No obstante, ninguno de los beneficiarios del testamento del millonario –con excepción de Lehman– ha recibido un dólar aún: el dinero está congelado en la justicia.

 

 

 

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Panamá, jueves 19 de Agosto de 2010

 

Opinión

CONTRAVENCIÓN

El testamento final de Wilson Lucom

  1. M. Koster
    opinion@prensa.com

Wilson Lucom, diplomático e inversionista norteamericano, se radicó en Panamá en 1991 después de ganar una batalla contra el cáncer. Era muy rico, pero había nacido pobre y sus gustos eran sencillos. Prefería el interior a la capital. Compró una finca en Antón, y con Chinchorro Carles y otras amistades coclesanas llegó a conocer rincones como Toabré y La Pintada. Como he visto pasar a menudo con paisanos míos, parecía tener más aprecio por Panamá que muchos panameños.

Lucom se casó dos veces, pero nunca tuvo hijos propios. Le preocupaba la falta de oportunidades para los jóvenes del campo, y el juega vivo de la política criolla. Se preocupaba por Panamá. Cuando murió, en junio de 2006, a los 88 años, dejó un condominio y un cuarto de millón anual a su viuda, sumas menores a varios otros, y el grueso de su fortuna –hablan de 50 millones– a una fundación cuyo propósito era “alimentar a niños con necesidades en Panamá”. Era el legado más grande para una obra de caridad en la historia del país.

El legado iba a salvar muchas vidas. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), “Panamá es uno de los dos países de América Central que han experimentado en los últimos años un aumento en la desnutrición crónica de los menores de cinco años”. En 2007, la Asociación Nacional Pro Nutrición Infantil estimaba que en la comarca Ngäbe Buglé dos niños morían de desnutrición cada tres días.

Lucom habla en el testamento de habilitar a las escuelas de lugares necesitados para dar almuerzos a los alumnos. Así era que el legado iba también a ayudar a la economía interiorana.

Iba a mejorar las vidas de todos los que vivimos en el istmo, y de muchos no nacidos todavía. Por el legado de Lucom, íbamos a tener más ciudadanos responsables entre nosotros y menos delincuentes. Iba a corregir un poco la injusticia económica a la cual el presidente Martinelli se refirió en su campaña cuando dijo que, “Panamá es el tercer país con la peor distribución de riqueza en el mundo”. Más importante aún, iba a dar esperanza y reducir ira.

La Corte de Sucesión aceptó el testamento de Lucom el 5 de julio de 2006, declarando que la fundación era el heredero principal. Poco tiempo después, la viuda de Lucom presentó un incidente para anular el testamento y para que ella fuera nombrada heredera universal –es decir, única– de Wilson Lucom. El 4 de mayo de 2007, el Tribunal Superior de Panamá confirmó la validez del testamento de Lucom. La viuda apeló e interpuso un recurso formal de casación. El caso fue a la Corte Suprema.

La Corte falló el 6 de agosto. Señaló en el fallo que Lucom, en su testamento, se refirió a quien hoy es su viuda como su “amada esposa”. Estas palabras, decidió la Corte, indican “que aún después de la muerte del causante [es decir, Lucom], éste se preocupara por el bienestar y la posición socioeconómica de quien al momento de su muerte tenía la condición de cónyuge, situación que no puede inferirse pueda tener una fundación”. Por esto, la Corte declaró a la viuda heredera universal.

Al morir Wilson Lucom, la República de Panamá tenía casi 103 años de existencia. Aunque dure otros 103 siglos, no tendrá en su tierra a nadie tan bobo de tratar de dar su fortuna a los pobres.

 

 

 

 

 

 

 

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Panamá, martes 19 de octubre de 2010

Panorama

 

Nuevo capítulo legal en la herencia Lucom

Tres magistrados que invalidaron el testamento del millonario fueron querellados. Su demandante es un notario llamado a juicio por manejo irregular de fondos.

 
FAVORECIDO. Detalle de los cheques que recibió el ex notario.1456191
 

José Otero
jotero@prensa.com

El ex notario Mario Velásquez Chizmar, quien querelló a los tres magistrados de la Sala Civil de la Corte que dejaron sin efecto el testamento del millonario estadounidense William Lucom, está incluido en una solicitud de llamamiento a juicio por parte del Ministerio Público, por supuestamente recibir dinero de manera ilegal procedente de esta misma herencia.

La Fiscalía Cuarta de Circuito, mediante vista del 30 de julio de 2008, solicitó al Juzgado Séptimo Penal que abriera causa criminal contra Velásquez Chizmar por haber recibido, entre septiembre de 2006 y febrero de 2007, cuando era notario segundo, más de 10 mil dólares en tres cheques supuestamente girados con fondos de esta herencia.

Estos cheques, según la investigación de la fiscal Tania Sterling, fueron endosados por el estadounidense Richard Lehman, antiguo albacea de la herencia de Lucom.

Debido a esto, la fiscalía también pidió la apertura de causa criminal a Lehman, por supuestamente falsificar y hurtar documentos.

Velásquez Chizmar reconoció que sí recibió los cheques, pero dice que corresponden a servicios notariales prestados a Lucom y Lehman.

“No sabría decirle si pagaron con fondos de la herencia o no”, señaló.

En su condición de notario segundo, refrendó la herencia que dejó Lucom, quien murió en 2006.

El testamento dispone que Lehman maneje todos los fondos para sembrar “semillas en escuelas del interior” para alimentar a niños pobres de áreas rurales del país.

Sin embargo, mediante fallo unánime del 6 de agosto de 2010, la Sala Civil de la Corte determinó que el albacea de estos fondos no era Lehman, sino Hilda Pizza viuda de Lucom

El pasado 6 de octubre, Velásquez Chizmar querelló ante la Comisión de Credenciales de la Asamblea a los magistrados de esta Sala Harley Mitchell, Alberto Cigarruista y Oydén Ortega, por cambiar el albacea que él había refrendado como notario. También pidió el secuestro de los bienes de la familia Lucom, para evitar que pudieran administrar la herencia.

Habla la viuda

Antes de este fallo local, la viuda de Lucom obtuvo otros tres pronunciamientos favorables en tribunales de Estados Unidos, donde se condenó a Lehman por el uso de 1.8 millón de dólares de la herencia.

En uno de estos fallos, el juez penal del estado de la Florida, Estados Unidos, John Philips, calificó a Lehman como un “abogado oportunista y codicioso”.

Hilda Pizza dijo ayer que espera que Lehman devuelva los fondos que usurpó.

La demanda contra los tres magistrados está ahora en la Comisión de Credenciales de la Asamblea, que preside el diputado Miguel Fanovich.

 

 

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